CONCLUSION

Ninguna edad escapa a la depresión, sin embargo, en la infancia y en la adolescencia hay unas notas diferenciales con respecto a la manifestación de este trastorno del estado del ánimo en la edad adulta.

Desde hace pocas décadas ha aumentado el interés por la depresión en los primeros tramos vitales. Con anterioridad, se negaba, por ejemplo, la posibilidad de su presentación en los niños: la infancia era, por fuerza, una "etapa feliz". Aún cuando la dolorosa evidencia se ha abierto paso, a veces surgen los desacuerdos teóricos y las desigualdades en los informes acerca de su frecuencia en este periodo del ciclo vital.

En la adolescencia, aproximadamente entre los 12 y los 20 años, no siempre es fácil detectar la depresión; pero los problemas familiares, la disminución del rendimiento escolar, los delitos, el abuso de drogas, los trastornos de la conducta alimentaria, etc., pueden hacernos sospechar que el adolescente sufre un estado depresivo.